Toma las llaves. No la responsabilidad.

Cada proyecto empieza igual: el cliente tiene que darte el acceso de WordPress, el panel de hosting, la clave de API. Llega por correo, se queda en el hilo para siempre y, sin ruido, te convierte en el custodio de un secreto que nunca quisiste guardar. Hay una mejor jugada de apertura.

El problema del correo de incorporación

Las credenciales intercambiadas por correo no solo exponen al cliente — te exponen a ti. Ese hilo ahora está en dos bandejas de entrada, dos proveedores y años de copias de seguridad, y si el sitio del cliente llega a ser vulnerado, «la contraseña estaba en texto plano en el Gmail del autónomo» es una frase que no quieres en el análisis posterior. Borrar tu copia no borra la suya.

Qué cambia BurnPony

Límites honestos

BurnPony arregla la entrega, no la higiene a su alrededor: no puede rotar la contraseña del cliente tras el proyecto ni impedir que cualquiera de las partes pegue el secreto en algún sitio duradero tras leerlo. Redactar notas requiere la app (iPhone o Android) — los clientes que las reciben solo necesitan un navegador, pero si tienen que devolver secretos y no la tienen instalada, pídeles que respondan por un canal del que luego rotarás. Y como siempre, lo que muestra una pantalla se puede copiar.

Un patrón sensato

Consigue BurnPony

Notas cifradas que se autodestruyen, gratis, para iPhone y Android. Los destinatarios solo necesitan un navegador. Sin cuentas, sin seguimiento.